Ángelo Néstore

Bio-bibliografía

 (Lecce, 1986 / Málaga). Es poeta, actor y profesor en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga. Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y la editorial de poesía feminista La Señora Dalloway. Ha publicado Adán o nada (Bandaàparte Editores) y Actos impuros (Ediciones Hiperión, XXXII Premio de Poesía Hiperión).

Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario Lo inhabitable, en la que dialogan poesía, teatro y performance. Recientemente se le ha otorgado el Premio Ocaña a su trayectoria poética en el XXI Festival Internacional de Cine LGBT de Extremadura.

 

Maridaje Poético (La Capilla)

Sábado, 6 Abril, 2019 - 13:00
La Capilla

Maridaje poético

Maridaje poético es una combinación de poemas y vino que, en esta ocasión, maridarán los poetas Alejandro Simón Partal y Ángelo Néstore. Los asistentes podrán degustar el vino mientras disfrutan de la lectura en el Bar "La Capila -Marbella-".

La Capilla

Del mismo ciclo: 
Maridaje Poético (La Polaca)
Maridaje Poético (Mediodía, champagne y ostras )

Poema

Tanatorio

No es una mujer limpiando una lápida,
sino una madre bañando a su hijo.
Javier Fernández

Cuando exhibís su vestido nuevo, recién lavado,
cuando habláis de su primera palabra, su primer diente,
o dudáis si es mejor darle el pecho o leche en polvo
yo os cogería a todos de la mano,
os llevaría en silencio al velatorio de mi cama,
donde mi hija juega eternamente a hacerse la muerta.
Os mostraría el color de sus ojos fingidos,
su cara hinchada de sueño acumulado,
los dedos arrugados, el pelo limpio,
tras bañarla cada noche con esmero.
Miradme. Yo también soy un buen padre.

(Del libro Actos impuros, Ediciones Hiperión)

De cuando me equivoqué de bar

Yo soy de esa clase de amigos
que siempre pide otra ronda en los bares.
No tengo hijos,
soy el hijo único de una dinastía de bastardos
que se llena el estómago y se autodestruye.
Mis amigos, sin embargo, son padres,
de esos que buscan una excusa para volver tarde a casa,
siempre me invitan a otra,
nunca quieren que me vaya.
Ellos me miran y cien veces
me cuentan cien veces lo difícil que es
la suerte que yo.
Ellos no ven las hormigas que trepan por mi pierna,
no las ven.
Beben tiempo con su boca de padres,
tragan tiempo con su saliva de padres
y yo me vuelvo cada vez más pequeño
y sus hijos cada vez más grandes.
Y con cuarenta, con cincuenta,
volveré al mismo bar de la esquina
y entonces los que hoy son niños se preguntarán por qué
tantas hormigas en mi boca,
por qué el amigo de sus padres se sigue creyendo joven.
Con cincuenta, con sesenta,
quién me llevará a casa,
quién guardará mis huesos bajo las sábanas.
Con sesenta, quizás, con setenta
quién contestará a mis preguntas,
quién me dirá lo difícil que es,
la suerte que yo
cuando un día me confunda y pida otra ronda
frente a la sola luz de mi nevera.