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Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda

Bio-bibliografía

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) es autor de cerca de medio centenar de libros poéticos –unitarios, en colaboración con artistas, antologías– en buena parte reunidos bajo los títulos Edad (1988) y Esta luz (2004 y 2019). Sus poemarios más recientes son Canción errónea (2012) y La prisión transparente (2016). Traducido a una veintena de lenguas, ha publicado también dos libros de memoriasUn armario lleno de sombra (2009) y La pobreza (2020)– y numerosos ensayos sobre arte y literatura entre los que es especialmente significativo de su poética El cuerpo de los símbolos (1997). Es Doctor honoris causa por las Universidades de Santo Domingo-Primada de América (República Dominicana), UAEM (México), Babes-Bolyai (Rumanía) y León (España), y está condecorado por las de San Luis Potosí (México), Carabobo (Venezuela) y el Cairo (Egipto). La Biblioteca del Instituto Cervantes, de Frankfurt, lleva su nombre. En 2006 le fueron concedidos: el Prix Européen de Littérature, el Premio Reina Sofía y el Premio Cervantes; en 2012 recibió el Premio Argana (de la cultura árabe a poetas de todas las lenguas), y en 2021 el Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española (México).

Actividad o actividades en las que participa

Jueves, 25 Abril, 2024 - 20:00
Jueves, 25 Abril, 2024 - 20:00

Poemas

ISRAFEL // En el Séptimo Círculo, acogido a los Ángulos de Dios, habita el Espíritu Israfel. Las hebras de su corazón son cuerdas de un temible laúd. / Nadie en la Gran Amplitud puede hacer una música tan bella y salvaje como el laúd encordado con el corazón del Ángel. / La música de Israfel enloquece el firmamento: los astros se detienen y cesan todos los himnos; la Luna, ebria, se extravía en su éxtasis; las vertiginosas Pléyades deponen su vértigo. / En su cuerda más alta, el espantoso instrumento levanta del Sinaí una mano veloz en su ira que arranca y desgarra el Último Velo. / Así se manifiesta un extraño planeta abandonado a su hermosura, anegado en el sufrimiento. / Se advierten las sombras de los desesperados. Las sombras se forman en la luz que trasciende de grandes praderas donde Alguien cultiva semillas coléricas. / Israfel canta y la música del Ángel es aborrecida en la Tierra. De otra suerte, si yo alcanzase a confundirme con los Espíritus; si pudiera acercarme al rostro de Dios y Dios me mirase; si Dios accediera a escucharme, / yo, erguido ante la Misericordia, exhalaría un solo aullido mortal. Israfel, tembloroso, haría cesar la música que inmoviliza a los astros. / Ciertamente, / si en la mansión donde Israfel canta, mi naturaleza cubriese la del Ángel, él habría de enmudecer, / no podría cantar ante mí que amo mi especie sangrienta y espero la última sed. / Los Ángeles habrán de prosternarse ante los seres humanos. Israfel es el más hermoso y cruel de los Ángeles. / Si yo cantase en su lugar, una música más bella y poderosa que la suya abrasaría la Gran Amplitud; la Profundidad se invertiría y los Espíritus caerían a las Ciénagas antes de ocultarse en los Círculos del Jamás. / Israfel habrá de permanecer silencioso, esperando la mirada de Dios que no llegará; que no podría llegar aunque Israfel y Dios existiesen. / Israfel habrá de ocultarse en los libros suntuosos y su canto no asistirá a la elevación del gran cadáver en que han de resucitar / cuantos hayan vertido lágrimas sobre la Tierra.

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* Israfel es figura angelológica principal en la religión islámica, vinculada con la mítica del "juicio final". Hay referencias en Las mil y una noches. También en la obra Aita tettauen, de Pérez Galdós. Poe, Mallarmé, Artaud y Herberto Helder escribieron poemas homónimos con motivación análoga. Incluyendo esta "mudanza" mía, se da el caso infrecuente de cinco autores que coinciden en una misma y muy definida temática. Entre ellos se producen préstamos y equivalencias literales sin que supongan necesariamente igualdad expresiva o significativa. Muy al contrario, una lectura objetiva, más semántica que poética, de las cinco versiones, mostraría no sólo serias diferencias formales y argumentales o también en la interpretación del mito coránico, en la actitud expresiva y en la mecánica intelectual.