Aurora Luque

Bio-bibliografía

Poeta, filóloga clásica y traductora (Almería, 1962). Vivió su infancia en la Alpujarra y reside desde 1989 en Málaga. Entre sus libros de poesía destacan Gavieras (premio Loewe, 2019); Personal & político (2015); La siesta de Epicuro (Premio Generación del 27, 2008); Camaradas de Ícaro (2003); Transitoria (1998); Carpe noctem (1994); Problemas de doblaje (Accésit Adonais, 1990); Hiperiónida (1982). Se han traducido a otros idiomas Haikus de Narila. Portuaria (al inglés, 2017); Los limones absortos. Poemas mediterráneos (al italiano, 2016), Cuaderno de Flandes (al francés, 2015) y Camaradas de Ícaro (al griego, 2015). Ella ha traducido a Safo, Poemas y testimonios (reedición en 2020); a las poetas antiguas en Grecorromanas (2020); If not, Winter, de Anne Carson (2019); Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega (2015); Sonetos y elegías, de Louise Labé (2011); Taeter morbus, de Catulo (México 2010); Poemas, de Renée Vivien (2007); Los estuches de las células de la griega Maria Lainá, en colaboración (2004) y Los dados de Eros. Poesía erótica griega (2000). Ha editado a la dramaturga M. Rosa de Gálvez, a la poeta cubana Mercedes Matamoros y al poeta J. M. Caballero Bonald.

En junio de 2021 ha aparecido en Renacimiento la 2ª edición de Carpe amorem (antología de poesía amorosa).

 

Exposición Enlazados

Martes, 20 Julio, 2021 - 10:00
Biblioteca Fernando Alcalá

Exposición Enlazados

La Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella quiere que Marpoética, más allá de su proyección nacional e internacional, se imbrique en el tejido cultural de la ciudad y genere actividades propias donde la creación local adquiera protagonismo.
ENLAZADOS es una exposición que recoge el trabajo de nueve asociaciones culturales de Marbella y San Pedro que han asumido el reto de crear un poema a raíz de la obra de nueve reconocidos poetas.

Fecha inicio - fin: 
De Martes, 20 Julio, 2021 hasta Sábado, 31 Julio, 2021

Poemas

AURORA LUQUE

 

Neodanaides

 

Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones 

como por su tormento. […] Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde, 

conoce toda la magnitud de su condición miserable […] 

Homero nos cuenta también que Sísifo había encadenado a la Muerte.

Albert Camus

 

Castigadas. Las siempre castigadas. Nacer para el castigo.

Para llenar los cuencos, las bañeras,

los cubos de fregar, la fina copa,

la piscina infantil y la cisterna, 

la zafa, el fregadero, las tazas y el bidé,

la lechera, la jícara, la olla.

Acarrear sin pausa las aguas de los días 

y reponer las nunca llenas ánforas,

el cántaro, el lebrillo, los aljibes, 

el frasco de perfume,

la botella de suero de la clínica

con su rumor de ánimas,

el bebedero de los animales.

 

Nosotras, castigadas, las nietas del río Nilo,

halladoras de fuentes, de regatos,

que perforamos rezumantes pozos, 

que hicimos coronar de manantiales 

a la árida Argos desahuciada.

 

Nosotras, Melanípides, las que entreviste en Siria,

ni mujeres ni hombres –no supiste qué éramos,

de pura libertad inconcebible-

cabalgando por bosques soleados,

cazando a su placer, recogiendo los dátiles

y la casia y las lágrimas de incienso.

 

Nosotras, castigadas. El cedazo, la rota regadera, 

los calderos en ruina. El agua se nos va 

y ya no es nuestra.

Porque a la Muerte atamos, como Sísifo.

A nuestra muerte le pusimos bridas.

 

AURORA LUQUE

 

La no Marisol

 

Este sueño insolente ventila un diminuto teatro de memoria

 —microcámara negra que quisiste sellada—

 la refresca y reanima aquel terror 

cándido y necrosado, 

aquel de no acertar a sacar de tu boca tan torpe de ocho años

 la palabra exigida, el candor elocuente. 

Los vecinos, los amigos paternos, los tenderos, 

los tíos, los maestros                                        esperaban

que aquella niña flaca tan lectora 

hablara bien, con gracia de muñeca parlante y bien criada. 

No nacían palabras para ellos.                                                    

                                                         Qué pavor, los adultos.

Qué inhóspitas sus fórmulas sus misas sus amenazas bíblicas

sus pobres vaticinios sus ramplonas ideas de belleza sus cálculos

sus calderas de aceite hirviendo los pecados

sus marisoles                                                

                            y sus risas. 

Líquenes enfermizos implantaba aquel miedo

en los pliegues más húmedos del telón que colgaste. 

 

Desde esa concha asalta todavía

un pánico ulcerante

no medicalizado 

a no entender las voces de la vida.