Carlos Pardo

Bio-bibliografía

Nacido en Madrid en 1975, es autor de cuatro libros de poemas, entre los que destacan Echado a perder (Visor, 2007) y Los allanadores (Pre-Textos, 2015), premios Generación del 27 y El Ojo Crítico de RNE de Poesía de 2016, respectivamente. Asimismo es autor de las novelas Vida de Pablo (2011) y El viaje a pie de Johann Sebastian (2014), ambas publicadas por la editorial Periférica. En 2016 realizó la edición de los textos memorialísticos de Victoria Ocampo con el título Darse. Autobiografía y Testimonios (Fundación Banco Santander). Desde 2005 a 2011 dirigió el Festival Internacional de Poesía Cosmopoética en Córdoba, Premio Nacional del Fomento de la Lectura 2009. Actualmente ejerce como crítico literario de narrativa en Babelia, suplemento cultural de El País.

Diálogos poéticos (Actualidad de la tradición)

Viernes, 5 Abril, 2019 - 20:30
Hospital Real de la Misericordia

Diálogos poéticos

La Actualidad de la tradición

Coloquio entre los poetas Jaime Siles, Aurora Luque, Carlos Pardo.

Diálogos poéticos se trata de un ciclo de coloquio entre varios poetas consagrados y lecturas de los mismos, entre los días martes 2 de abril y viernes 5 de abril a las 20:30 h en el Hospital Real de la Misericordia.
11 poetas conversarán cada día sobre 4 temas, “El poema como biografía”, “Las cosas del campo”, “Escribir como se huye” y “La actualidad de la tradición”.

 

"La Actualidad de la tradición"

Del mismo ciclo: 
Diálogos poéticos (El poema como biografía)
Diálogos poéticos (Las cosas del campo)
Diálogos poéticos (Escribir como se huye)

Poema

ANTROPOLOGÍA

Cambian los mitos pero ésta
sigue siendo la tierra
donde florece el limonero,
a pesar de que nadie lo encuentre significativo

porque también florece el cardo
sin vigilancia
excepto del pincel que lo reduce a un plano.

Pero ésta es aún
la morada del mito.

O cielo abierto tóxico
y no morada.

Una orilla del mundo conocido
donde florecen indiferenciados
el cardo, el limonero.

YA HAY MOSCAS EN EL PÉRMICO

La tierra
tiene una edad aproximada
de cuatro mil quinientos millones de años.

La vida en la tierra
comenzó hace tres mil o cuatro mil
millones de años,
dependiendo de qué consideremos vida.

Los homínidos tienen una antigüedad
de cuatro a siete millones de años,
según qué definamos como homínido bípedo;
los Homo, tan sólo
dos millones y medio.

El primer Homo sapiens,
eso que somos, aparece
doscientos mil años atrás.

Hasta el diez mil antes de Cristo
baila, se aburre y hay quien aventura
que para entonces ya ha inventado
la religión. El Homo vive
feliz cazando al fresco.

La cosa se acelera un poco antes del
cuarto milenio antes de Cristo:
la escritura, la rueda, las ciudades,
el comercio, la guerra y la decoración
de templos.

Es decir,
ciento noventa mil de nomadismo
recolector, caza abundante y frío
glacial, sin escasez y sin malaria
(sin la enfermedades de vivir apiñado),

y apenas
seis mil (o siete mil) años de Historia,
de convivir con la basura,
el ahorro y los recuerdos.

Mientras el hombre caza, la mujer
descubre la fermentación,
inventa la cerveza y, de paso, la química,
los telares y las manufacturas;

y el dibujo rupestre,
donde cada animal es único.

Ciento noventa mil años
sin dobles sentidos,
con una confianza literal
en el símbolo
que a veces

pone en riesgo la vida:

por ejemplo si nos alimentamos
de la hermosura de una flor azul.

Ciento noventa mil años sin arte
ni comedia romántica
ni verdadera poesía.

Sólo seis mil años de Historia.

Seis millones: un mono
baja del árbol con andares
desordenados. Dos millones:
un rostro familiar.

Ya hay moscas en el Pérmico.

Es imposible no sentir predilección
por los años vacíos.