David Leo García

Bio-bibliografía

(Málaga, 1988) es licenciado en Filología Hispánica. A los 17 años obtuvo el Premio Hiperión por Urbi et orbi (Hiperión, 2006) ex aequo con Ben Clark, convirtiéndose en el premiado más joven de la historia del galardón. También es autor de Dime qué (DVD, 2011; reeditado por RIL Editores en 2018), Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Durante el curso 2007-2008 disfrutó de una beca en la Fundación Antonio Gala de Córdoba. Se han publicado muestras de su poesía en diversas revistas, recuentos generacionales y antologías como La inteligencia y el hacha (Visor, 2010, edición de Luis Antonio de Villena) o Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011, edición de Luna Miguel). Actualmente reside en Barcelona, donde estudia guión y realización de cine.

Fotografía: Laura Rosal

Palabras del Mar IV

Viernes, 5 Abril, 2019 - 18:30
Hospital Real de la Misericordia

Palabras del Mar IV

 

David Leo García, Ángela Segovia y Jesús Ruiz Mantilla

 

Palabras del Mar, un ciclo donde las nuevas voces de la poesía se dan cita en Marbella.

AVISO: Esta lectura se cambia de sitio al Hospital Real de la Misericordia por previsión de lluvia, a la misma hora. 18:30

 

Lecturas en el Parque de la Constitución

Del mismo ciclo: 
Palabras del Mar I
Palabras del Mar II
Palabras del Mar III

Poema

DE NUEVE MESES SIN LENGUAJE (2018)

Muy buenos días, descoordinación,

gracias por enseñarme

que la mano derecha nunca sabe

lo que la izquierda ignora,

 

oh gracias, tonelaje del instante,

por poner en un plato

de la balanza el corazón y en otro

tu colección de péndulos usados,

 

¿qué tal estás, conciencia?,

hace ya tiempo que no sé de ti,

¿sabes quién soy?, ¿recuerdas una suma

de yoes repetidos hasta el cero?

 

¡Buenos días, ridículo!

Gracias por regalarme estos ropajes

para ensayar la náusea.

 

Y qué haría sin ti,

mi insomnio, que susurras

que ayer pasó hace tanto

y pasó tantas veces.

 

Gracias, sentido, gracias infinitas,

sentido del absurdo,

por ofrecerme a veces un espejo

en el que estoy yo mismo saludando

y otras veces el docto microscopio

de enfocar signos de interrogación

que se intimidan, mudan,

desaparecen.

Lenguaje, tú, traído del azar

como mi cuerpo

recién despierto, recién nacido,

con la noción vasodilatadora

de estar aquí y en todos los lugares,

de ofrecer un sentido y su contrario,

poder decir

“el infierno es lo único que existe”,

“es sobrenatural tener dos ojos”,

porque te da lo mismo

castigarte

límites como el cuerpo o como el cuerpo

siempre sobrepasarlos,

que endureces los sueños y los llevas

hacia un inaplazable desayuno,

la fecha de la muerte en el reverso de las cucharillas,

y a tintineos y a demoliciones

edificar un día en el afuera,

poder decir

“es sobrenatural lo único que existe”,

en ti está la semilla de tu destrucción,

¿cómo la cuidas?