Jaime Siles

Bio-bibliografía

(Valencia, 1951). Doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca. Ha sido profesor en las Universidades  de Salamanca, Alcalá de Henares, La Laguna ,Viena, Graz , Salzburg ,Madison-Wisconsin, Bérgamo, Berna ,St. Gallen, Turín , Ginebra , Clermont-Ferrand, Orléans , Marne- La Vallée  y de l’École Normale Supérieure. Actualmente es Catedrático de Filología Latina y Director del Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Valencia. Premio Ocnos (1973); Premio de la Crítica Nacional (1983); Premio Internacional Loewe de Poesía (1989) y I Premio Internacional Generación del 27 (1998); Premio Nacional de Poesía José Hierro (2008), Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja (2008) y Premio Tiflos (2008); Premio Teresa de Ávila (2003), Premio de las Letras Valencianas (2004) y Premio Andrés Bello (2017), estos tres por el conjunto de su obra. En 2013 nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Valencia y la Universidad de Clermont-Ferrand lo invistió Doctor honoris causa. Entre sus libros de poemas figuran: Canon (1973), Música de agua (1983), Columnae (1987), Semáforos, semáforos (1989), Himnos tardíos (1999), Pasos en la nieve (2004), Actos de habla (2009) y Galería de rara antigüedad (2018). Como investigador multidisciplinar ha trabajado sobre  diversos campos como la epigrafía prelatina de la Península Ibérica, la poesía clásica grecolatina, la poesía y la pintura española del Siglo de Oro, la poesía europea e hispanoamericana contemporáneas,  las relaciones entre escritura y pintura desde la Antigüedad Clásica hasta nuestros días, la teoría e historia de la traducción, y ha traducido teatro, poesía, novela y ensayo de nueve lenguas ( griego clásico, latín, griego moderno, francés, italiano, catalán, portugués, inglés y alemán).

 

Diálogos poéticos (Actualidad de la tradición)

Viernes, 5 Abril, 2019 - 20:30
Hospital Real de la Misericordia

Diálogos poéticos

La Actualidad de la tradición

Coloquio entre los poetas Jaime Siles, Aurora Luque, Carlos Pardo.

Diálogos poéticos se trata de un ciclo de coloquio entre varios poetas consagrados y lecturas de los mismos, entre los días martes 2 de abril y viernes 5 de abril a las 20:30 h en el Hospital Real de la Misericordia.
11 poetas conversarán cada día sobre 4 temas, “El poema como biografía”, “Las cosas del campo”, “Escribir como se huye” y “La actualidad de la tradición”.

 

"La Actualidad de la tradición"

Del mismo ciclo: 
Diálogos poéticos (El poema como biografía)
Diálogos poéticos (Las cosas del campo)
Diálogos poéticos (Escribir como se huye)

Poema

Tragedia de los caballos locos
A Marc Granell
Dentro de los oídos,
                               ametralladamente,
escucho los tendidos galopes de caballos,
                  de almifores perdidos
                                               en la noche.
Levantan polvo y viento,
                                     al golpear el suelo
sus patas encendidas,
                                   al herir el aire
sus crines despeinadas,
                                      al tender como sábanas
sus alientos de fuego.
Lejanos, muy lejanos,
                                   ni la muerte los cubre,
desesperan de furia
                               hundiéndose en el mar
y atravesándolo como delfines vulnerados de tristeza.
Van manchados de espuma
                                           con sudores de sal enamorada,
ganando las distancias
                                    y llegan a otra playa
y al punto ya la dejan,
                                   luego de revolcarse, gimientes,
después de desnudarse las espumas
                                                           y vestirse con arena.
De pronto se detienen. Otra pasión los cerca.
El paso es sosegado
                                 y no obstante inquieto,
los ojos coruscantes, previniendo emboscadas.
El líquido sudor que los cubría
           se ha vuelto de repente escarcha gélida.
Arpegian sus cascos al frenar el suelo que a su pie se desintegra.
Ahora han encontrado de siempre, sí, esperándoles
           las yeguas que los miran.
Ya no existe más furia ni llama que el amor, la dicha de la sangre,
las burbujas amorosas que resoplan
           al tiempo que montan a las hembras.
Y es entonces el trepidar de pífanos, el ruido de cornamusas,
           el musical estrépito
que anuncia de la muerte la llegada.

Todos callan. Los dientes de golpean quedándose
soldados.
               Oscurece. La muerte los empaña, ellos se entregan
y súbito, como en una caracola fenecida, en los oídos escucho
un desplomarse patas rabiosas, una nueva de polvo levantado por crines,
un cataclismo de huesos que la noche se encarga
de enviar hacia el olvido.
(Génesis de la luz, 1969)

MERÁNIDES EL FRIGIO

Meránides el frigio
miraba el brillo de los caballos tracios
perlados por el metálico rocío de la sal.

La luz del mediodía coronaba sus crines
y el curso de sus venas tatuaba sus patas.

Parecían estatuas de bronce
y Meránides el frigio los miraba
como si en ellos no hubiera ya nada animal.

Por un momento pensó que no eran animales
ni estatuas de bronce sino dioses
y sintió su galope y vio cómo sus cascos
golpeaban el suelo, y una nube de polvo
nublaba su visión.
Supo que habían ascendido hacia el cielo
y que eran transparentes y azules como el aire,
y que nunca ya nadie los vería
como él, a la luz de aquel eterno mediodía,
fundidos en la luz y el aire para siempre, los vio.

La vida está hecha de instantes
como el de Meránides el frigio,
en los que los dioses nos revelan,
más que la belleza, el carácter fugaz de su visión.

Saber que las imágenes existen
ocultas en los pliegues de las cosas
y que sus símbolos traducen,
unas veces la luz, y, otras, la oscuridad.
Y que nosotros vivimos siempre
del lado de la sombra y que lo que nos llega

son los restos, los flecos, los despojos
que nos arroja, a modo de limosna,
la bondad o el descuido de algún dios.

Eso es lo único propio que poseemos:
aquello que los dioses, en su olvido calmo,
nos han querido dar.

Veamos, pues, las cosas
como vio sus caballos Meránides el frigio
y ascendamos como ellos: estatuas de bronce
fundidas para siempre en un aire sin tiempo
transparente y azul.

(Galería de rara antigüedad, 2018)