José Miguel Molero Cid

Bio-bibliografía

Publicista y reportero de guerra en Nicaragua durante el tratado Esquipulas II.

Ha trabajado como locutor en cadena para distintas emisoras nacionales y locales como Marbella y Estepona. Con diecinueve años obtiene el accésit del Premio nacional de poesía Vicente Aleixandre. En 2013 Premio Internacional de poesía de la Orden literaria Fco. De Quevedo con distintivo de Comendador de la Orden de las letras.

Documentalista con el fotógrafo del Teatro Español Rubén Gordé (RIP) para la obra Tango y Vida. Ensayista con la obra Miguel, un silbo bruno. Actualmente convertida por el mismo autor, en documental cinematográfico y otrora versionada para teatro, representándose durante más de tres años por toda España.  

Autor intelectual del espectáculo internacional flamenco Guernica 75 musicalizado por Daniel Casares. Su poesía ha sido interpretada, entre otros,  por Fabián y Carbone, Manuel Molina, Paca Gabaldón, los pintores Aramis Ney, Pepe Moreda, el ecléctico Eugenio Ampudia; actores como Macarena Vargas, Miguel Molina y alumnos de la Fundación Síndrome de Down de Madrid. Ha recitado en foros como el Ateneo de Madrid y Málaga, Centro de arte Artemia (Nápoles), Centro Andaluz de las letras de Málaga. Ha impartido con su obra poética, Clase magistral en la Universidad de Hamburgo (Alemania). Sus versos acompañan también a fotógrafos de la talla de Frank Westerman, Rubén Salgado o el pintor malagueño Agustín Casado.

Actualmente busca editorial para su primer libro en prosa Los cuentos de Abradapurgis ilustrado por el pintor Staffan Säfwenberg y traducido en varios idiomas.

Maridaje Poético (Mediodía, champagne y ostras )

Jueves, 4 Abril, 2019 - 13:00
Mediodía, champagne & ostras

Maridaje Poético

Maridaje poético es una combinación de poemas y vino que, en esta ocasión, maridarán los poetas Agustín Casado y José Miguel Molero. Los asistentes podrán degustar el vino mientras disfrutan de la lectura en el Bar "Mediodía, champagne y ostras".

(Mediodía, champán y ostras )

Del mismo ciclo: 
Maridaje Poético (La Polaca)
Maridaje Poético (La Capilla)

Poema

EL VENENO DEL RUFIÁN

Maldigo el espeso cielo de Granada con nombre 18 de agosto del 36. Barrunta muerte.

¡Ay! Ahí suenan por la calle arriba
que ya vienen madre los perros ladrando
que se acercan las fieras.
Y cuando no vienen solas, siempre llegan bravías.

Qué tendría ese cielo madre, que bruno azabache sería,
que cuando ladraban los traidores, la muerte se me venía,
que cuando sonaban las botas yo veía balas.
Que cuando sonó el trueno del los pérfidos, madre, se desgajó la poesía.

Dicen que un maestro y dos banderilleros al cadalso fueron con él.
Dicen, madre, que como a Cristo eran sus ladrones de compaña.
Dicen que aquella noche no era Grana y Oro. Era, como la guadaña, negra.
Dicen que fue eclipse de sangre y de vaciar la vida con el cielo duro como la tierra en
que sus pies yacían.

Hay un néctar sublime que se llama La Verdad
La venganza de envidia busca la muerte. El veneno del rufián.
La palabra impoluta de mirada limpia como el jaspe.
También hay palabras densas que dibujan la rabia y la cobardía.
El espanto.

A través de los turbios cristales de la historia veo ya la mortaja de la victoria de los rebeldes.
Homenajeo al poeta fusilado en el barranco y le veo buscando su luna, rota.
Canto y respiro mientras canto
y respiro el hedor de los que aún yacen escondidos.
Insultan a la sórdida parca.
Claman victoria
y siguen muriendo todas las noches de paseo.

Son los vagabundos de la fosa.
El bebedizo de la arpía se viste de plomo y memoria celada.
Hoy solo son carne de cuneta.
Quiero cerrar la memoria para desterrar de la boca la pez de la bota en la que ellos no
volverán a beber.

A la muerte de Federico García Lorca
Yo te canto
Para la tristeza que tuvo tu valiente alegría.

LA ORACIÓN DEL SOLDADO (Def.)

Coros.-
Matar para vivir y a la orden cuando la tierra barrunta romper el pecho de
otro padre, del hermano, de otro que también es hijo soldado. A la orden.
Así cantamos todos para pedir paz para siempre.
A la orden de marchar. Amén y a la orden.

Padre mío, camarada de trinchera
Esta noche exclamo tu nombre a modo de bandera.
Otórgame la rabia que preciso al calar la bayoneta.
Hoy es día de victoria, no es un día cualquiera.
La bruma vela armas, el frío atenaza y nos hermanan las tinieblas.

                          Por encima del barro, la sangre; por debajo de su garganta está
                          mi                                                                                          tierra.

Padre mío, camarada de trinchera
extirpa de mi las hordas del miedo,
no dejes que yerre al hincar entre los hombros
rasgando su garganta para enmudecer a la fiera.
No perdono al impío, mato al enemigo y con victoria, humillo.
¡Dame valor de pantera!
Y que por encima de la gloria reine mi ralea.
Dame fuerzas sin pánico para seguir avanzando.
Y si he de sangrar, que sea a cuerpo abierto ante sus ojos de
                                                                                      espanto.

Y líbrame de la muerte. Amén.