Xaime Martínez

Bio-bibliografía

Xaime Martínez (Uviéu, 1993) es escritor, filólogo hispánico por la Universidá d’Uviéu, máster en Literatura comparada: estudios literarios y culturales por la Universitat Autònoma de Barcelona, así como músico de pop.

Ha escrito poemarios tanto en castellano —Fuego cruzado (Hiperión, 2014); Cuerpos perdidos en las morgues (Ultramarinos, 2018)— como en asturiano: Hibernia (Saltadera, 2017, Premio de la Crítica d’Asturies 2017). Además, publicó dos discos junto al grupo de artfolk La Bande: La llamada del Hombre Ciervo (La Granja Récords, 2015) y Un cadáver exquisito (La Mandorla Mística, 2016).

Es co-editor de la revista de literatura joven Oculta Lit, ha colaborado con medios como PlayGround, Tentaciones, Rolling Stone, La Nueva España o Anáfora, y forma parte del movimiento literario del Patarrealismo Salvaje.

Ha traducido al asturiano el poemario de W.B. Yeats The Tower (Impronta, 2018).

Ósculos d’agua nel Imperiu Asturianu (Araz, 2018) es su primer libro-disco, en el que se plantea una reflexión —irónica, fictocientífica y lírica— sobre la identidad y la historia asturianas.

Su poemario Cuerpos perdidos en las morgues ganó el Premio Nacional de Poesía Joven «Miguel Hernández» 2019..

Poemas

CUERPOS PERDIDOS EN LAS MORGUES 

Solo el terror despierta a los amantes. 

EDUARDO LIZALDE 

¿Dónde están esos cuerpos perdidos en las morgues? 

¿Y dónde el tibio amor que los compuso? 

Me desperté y llorabas 

Como una gasa húmeda la noche te envolvía 

tal material quirúrgico recién hervido 

las horas de la noche te envolvían con su gasa húmeda 

y caliente perlada de rocío y tal vez yo 

también pero no va de eso el poema 

sino: 

me desperté y llorabas 

y te dije recuerda amor que nos dormimos viendo Penny Dreadful 

lo más probable es que esto sea solo 

un sueño de los míos 

y una mierda 

soy yo la que siempre sueña las cosas 

Pero da igual el caso es que llorabas 

qué nombre le pondremos a este bulto y evitabas mirar 

qué te parece bulto Aureliano tumoración nódulo mamario 

Te dormiste tú solo como siempre 

Perdona no me creo que haya vuelto a pasar eres imbécil no me toques es posible 

que no dijeras esto sino algo 

más parecido a 

Oh can you feel my heartbeat? 

Yo te contestaría sí pues la verdad es que puedo 

Oh can you feel my heartbeat? 

Yo te contestaría alguien cambió los nombres en las fichas policiales 

Oh can you feel my heartbeat? 

Yo te contestaría entiendo su preocupación señora pero estamos atados de pies y manos 

Y alguien quizás un productor quizás el guionista aunque lo dudo 

montaría después aquella escena en que el maníaco revisa 

las firmes ataduras de su víctima 

y yo de pronto tomaría el punto 

de vista del fanático y tú bueno ya imaginas 

Me desperté y llorabas 

pero en esta 

ocasión tal vez no dijimos nada por un rato 

Un abrazo tan solo (El plano se va abriendo / ¿eso es un pene?) 

Desconocía que escucharas a Nick Cave te dije al fin 

No sé quién es Nick Cave me contestaste 

Y entonces me detuve 

No sé quién es Nick Caaaaaave 

Me desperté otra vez 

Me incorporé muy rápido en la cama Sin prender 

la luz logré bajar a la cocina Cogí un vaso 

Me sacudí aquel sueño como pude 

Despierta, dije. 

Amor, amor me temo 

que han robado nuestros cuerpos. 

OUT ON HIGHWAY 61 

Where do you want this killin’ done? 

BOB DYLAN 

Estamos en mitad del desierto de Tabernas 

escribiendo poemas 

y creo que las drogas ya nunca harán efecto. 

Una casa alquilada, 

la exacta suciedad de las esquinas, 

quizá tan solo el tiempo acumulándose. 

Nuestra manera de vivir el sueño americano, 

nuestra manera de arrastrarnos por el sueño americano: 

ya tenemos las rodillas sangrando, 

los ojos arden llenos de sombras y de polvo, 

creemos ya que somos casi Jesucristo, 

nos besamos y nadie sabe quién es el traidor, 

como predicadores que el deseo abate 

nos insultamos, vemos el terror en una olla plena de espaguetis, 

sabemos con certeza que alguien grita en el subsuelo 

de la casa alquilada en un desierto de Almería. 

Es nuestra manera de atravesar el largo sueño americano. 

Despertarán algunos y se hallarán cubiertos por un poncho viejo 

y una costra de sangre. 

Algunos otros no despertarán jamás, 

y a esos los querremos más que a nadie. 

Estamos solos, 

estamos solos en mitad del desierto de Tabernas, 

en las celdas acolchadas, en los suspiros químicos, en las autopistas perdidas, 

estamos solos en la Ciudad Oscura 

—el tiempo pasa más despacio si te encuentras aquí arriba, 

bajo la luz del sol— 

y hemos decidido, imbécil, contarte la verdad: 

Tal vez Tabernas no exista. 

Es posible que todo lo demás exista 

(la pólvora, los muertos, los poblados antes falsos del Oeste) 

todo salvo, tal vez, 

nuestro justo desierto en mitad de la tierra. 

Sueño con una habitación vacía en la casa de mis padres. 

Aquí solo hay silencio y calma extraña. 

Un hombre envejecido descansa en los arcenes 

de la autopista perdida del sueño americano.